Hay un dicho a veces cierto que dice, “las apariencias engañan”, y otro, también a veces
cierto que dice, “el hábito no hace al monje”. En ambos casos nos advierten o recomiendan
no juzgar a las personas o a las cosas por su aspecto externo, pues no siempre el exterior
corresponde al interior.
Ningunos de esos dichos se cumplen en nuestra ciudad. Aquí las apariencias no engañan,
no hay más que ver los socavones, baches y agujeros mil que han sacado a relucir y
visibilizado la pobredumbre a la que está abocada esta bonita ciudad.
Las lluvias del pasado mes de marzo han dejado al descubierto y han hecho aún más visibles,
al menos dos cuestiones dignas de análisis, por un lado, la descomposición del gobierno
municipal, quizás ésta sea la menos gravosa de las dos, pues la ruptura del pacto de gobierno
municipal por parte de los siete concejales del PSOE, les dejarán en evidencia sobre la nula
aportación a esta ciudad en los veintidós que llevamos de investidura.
Digo que esa será la cuestión menos gravosa, porque al igual que ha pasado ya con la Policía
Local, era tan escasa la presencia en las calles de los unos, y tan gris e inoperante la gestión
municipal de los otros, que nadie les están echando en falta.
Por otro lado, lo que sí ha ocasionado las lluvias marzo, es poner de relieve y hace aún más
visible, la pobredumbre de una ciudad de 70.000 habitantes, incapaz de recoger y tapar al
menos un centenar de agujeros y baches, entre los miles que han quedado al descubierto a
lo largo y ancho de la ciudad.
Que menos que a estas alturas, se hubieran tapado los socavones de las calles más
transitadas para que puedan circular los vehículos sin temor a romper una rueda o un
amortiguador, y lo que es más grave, para que las personas que circulan con bicicletas o
ciclomotores no pongan en riesgo sus vidas.
Escribo este artículo con una profunda tristeza, que me gustaría no se convirtiera en
resignación, pero cuando paseo por las calles histórica y monumental ciudad, y observo
aceras destrozadas e inaccesibles para personas con reducida movilidad, bordillos
arrancados, calles intransitables y sucias, basuras acumuladas, jardines convertidos en selva
y/o abandonados, no me queda más que denunciar esta lamentable situación.
SanlúcarSiempre
Antonio Reyes Sallago
06/04/2025
