Sanlúcar es una ciudad con una luz excepcional, un clima magnífico y una situación geográfica
envidiable, al menos a mí me lo parece, y por la que siento auténtica pasión, pero sin ánimo de
ofender a nadie, con el paso del tiempo, las experiencias vividas y lo abultado de mi edad, creo
haber llegado a una triste y lamentable conclusión, esta histórica y monumental ciudad se viene
situando poco a poco en la más absoluta y tenebrosa oscuridad.
Utilizando las definiciones de la Real Academia Española, podíamos referirnos a esa oscuridad
desde distintos aspectos y contextos:
- La falta de luz para percibir las cosas importantes. Muchas veces nos obcecamos en una idea
que nos parece acertada porque se viene haciendo durante mucho tiempo sin hacer un
análisis profundo e inteligente de la misma. Esa idea muchas veces equivocada nos impide
ver con claridad lo verdaderamente importante. - La falta de luz y conocimientos en las facultades intelectuales. Esa falta de luz, esa oscuridad
perpetua, viene acompañada en la mayoría de las veces por la incultura y la ignorancia
arraigada en lo más profundo de nuestro ser, y otras veces por el fanatismo radical que
construyen muros e impiden abrir camino hacia esa luz tan necesaria que ilumine el brillante
devenir que podría iluminar a esta maravillosa ciudad. - La falta de luz y claridad en lo escrito o hablado. La confusión entre lo banal y lo importante
siempre se ha interpuesto como un obstáculo insalvable que ha llenado de sombras y tinieblas
una ciudad que ha quedado para aprovechar si acaso las migajas y las sobras de una
provincia o de una región en la que cada día pierde peso y protagonismo. - La falta de luz y la carencia de conocimientos. Desconocer la importancia de un hecho
histórico y de sus posibles repercusiones beneficiosas, es una consecuencia más de esa
ceguera perpetua que viene guiando como lazarillo diabólico los tristes y agónicos pasos de
esta bonita ciudad.
Por otro lado, en el transcurrir de las últimas décadas Sanlúcar ha perdido protagonismo y
multitud de servicios:
- La Base del colectivo de profesionales “Prácticos del Guadalquivir”.
- La sede de la Comandancia de Marina.
- Al único funcionario de la Tesorería General de la Seguridad Social.
- La construcción del Puerto Deportivo.
- La ejecución del Proyecto del Parque de Ocio Las Piletas, con aportación de 4.800.000
euros de la Junta de Andalucía. - La financiación de la Junta de Andalucía para rehabilitar el Mercado de Abasto.
- La oportunidad de aprovechar el V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo.
- El Pantalán que propiciaba el atraque del Crucero “La Belle de Cadix”.
- El Festival Internacional de música clásica, “A Orillas del Guadalquivir”.
- La prueba deportiva de triatlón “Desafío Doñana”.
- El Cuerpo de la Guardia Civil.
- Los Consejos Locales de Participación Ciudadana.
- La sede del “Grupo de Desarrollo Rural de la Costa Noroeste de Cádiz”.
- La inversión contemplada en el Plan de Ordenación del Territorio de la Costa Noroeste
de Cádiz, con aportación de 306,79 millones de euros de la Junta de Andalucía. - La regeneración periódica de nuestras playas con aporte de arena.
- Las sonrisas de nuestras gentes y de quienes nos visitan, ensombrecidas por tanta
suciedad, basura, socavones en las calles y la falta de seguridad ciudadana. - Amén de un largo etcétera triste y angustioso de relacionar.
Pero siendo preocupante lo mencionado hasta ahora, y la “torpeza” de una parte de la ciudadanía,
tenemos además una corporación municipal que elude sus responsabilidades de una manera
cobarde e irresponsable, dicho sea, en estrictos términos de defensa de mi querida Sanlúcar.
No haré hincapié en reiterar la conveniencia a no de que el día 6 de septiembre sea festivo local,
aunque no tengo duda que cualquier otra ciudad que hubiera sido protagonista del que quizás
haya sido la mayor gesta realizada jamás por el “hombre”, siendo además el primer acto de
globalización de la humanidad como fue la Primera Circunnavegación, optaría por señalar ese
día como festivo local. Es sólo una opinión.
A lo que si me voy a referir es a la actitud de la corporación municipal de mi ciudad en el Pleno
Ordinario del pasado 30 de junio, al dejar sobre la mesa una decisión que le corresponde por
encomienda del conjunto de la ciudadanía y de la Ley. Para lo bueno y para lo malo, esas 25
personas son las representantes del pueblo, elegidas por las reglas que rigen en nuestro país.
Hoy y desde hace años, están en la confrontación partidista, en poner trabas para entorpecer la
labor de gobierno y para que las cosas no funcionen, “cuanto peor, mejor”, en lugar de arrimar
todas “el hombro”. El bienestar de la ciudadanía y el progreso de la ciudad se han convertido en
las últimas prioridades de esta corporación municipal.
Parece inaudito, y para mí un claro gesto de cobardía eludir la responsabilidad que les
corresponden, y me explico: Acordar la gestión del agua de nuestra ciudad a una empresa privada
durante 25 años, sí se puede votar en un Pleno, decidir gastar 3 anualidades del PROFEA, esto
es 8.100.000€ en rehabilitar el Mercado de Abastos y perder los casi 7.000.000 de euros de
financiación de la Junta de Andalucía, decidir si la Plaza de la Paz se peatonaliza, o seguir
gastando sin mesura casi el 70% del presupuesto municipal en salarios y cuotas a la Seguridad
Social de los empleados municipales, si se puede votar en un Pleno, pero decidir si el día 6 de
septiembre merece convertirse en festivo local, eso no se puede votar en un Pleno y se propone
dejarlo sobre la “mesa” para elevar una consulta popular.
Aunque a algunas de ellas les tengo respeto e incluso aprecio personal, me van a perdonar, las
25 personas representantes de mi ciudad, pero eludir, evitar, escurrir el “bulto” o dejar sobre la
“mesa” esa cuestión de decidir si el día 6 de septiembre merece convertirse o no en festivo local,
para mí es un acto de cobardía e irresponsabilidad, dicho sea, también sin acritud, dado que:
El artículo 22.2 de la Ley 7/1985, Reguladora de las Bases del Régimen Local, establece que el
Pleno, compuesto por todos los concejales y presidido por la alcaldesa o el alcalde, es el órgano
de máxima representación política de la entidad local. Entre sus atribuciones, el Pleno tiene la
facultad de adoptar acuerdos en materias de organización y funcionamiento interno, incluyendo
la fijación de festivos locales.
En resumen, la Ley asigna al Pleno la función de tomar decisiones claves sobre la organización
y operación del gobierno local, y esto incluye la determinación de los días festivos
municipales. Vaya desengaño, vaya engaño, vaya hipocresía y vaya mieditis a definirse ante al
pueblo. Por todo ello, y a pesar de haber ejercicio mi derecho al voto, puedo decir ALTO y CLARO,
que en mi conciencia esta corporación municipal no me representa, y si lo hiciera, sería por
imperativo legal.
SanlúcarSiempre
Antonio Reyes Sallago
