Promesas, Retrasos y el Juego Político de Siempre

Tribuna Abierta

Tres años.

Ese es el tiempo que ha pasado desde que se construyó el Centro de Salud de La Dehesilla hasta que, por fin, se ha aprobado una partida presupuestaria de 6.000 euros para dotarlo de suministro eléctrico, el último escollo para su puesta en marcha. Y en estos tres años, lo único que hemos visto es un espectáculo político donde unos y otros se acusan mutuamente del retraso, sin asumir responsabilidades y, lo que es más grave, sin pensar en los ciudadanos que llevan esperando un centro sanitario que ya debería estar funcionando.

Tres años donde la historia es la de siempre. Un gobierno empieza una obra, el siguiente la recibe a medio terminar, y a partir de ahí se abre la guerra política: el que llega acusa al anterior de no haber dejado todo atado, y el que se fue denuncia que el nuevo ha sido ineficaz en la gestión. En este caso, el PSOE presume de haber impulsado el proyecto cuando estaba en el poder, tanto en el Ayuntamiento de Sanlúcar como en la Diputación, mientras el PP, que gobierna desde 2023, se presenta ahora como el salvador que ha resuelto la situación con una «modificación presupuestaria de urgencia».

Tres años donde lo preocupante no es solo que se haya tardado tres años en asignar una cantidad de dinero ridícula en comparación con el presupuesto total del proyecto (1,6 millones de euros), sino que se haya perdido tanto tiempo en disputas políticas cuando la prioridad debería haber sido garantizar cuanto antes el acceso a la sanidad pública de los ciudadanos de Sanlúcar.

¿Incompetencia, dejadez o puro cálculo político?

La pregunta que deberíamos hacernos es: ¿este retraso se debe a la lentitud burocrática de la Administración o ha habido dejadez por parte del actual gobierno de la Diputación (PP)? ¿O es que el anterior gobierno socialista no dejó nada bien atado? Porque si bien es cierto que los plazos en la Administración son lentos, tampoco se ha visto mucha prisa en resolver el problema hasta ahora, cuando parece que políticamente conviene hacerlo.

Lo que está claro es que aquí nadie asume responsabilidades. El PSOE acusa al PP de haber perdido un año y medio en resolver un trámite necesario para la apertura del centro, pero no explica por qué en 2022, cuando terminaron la obra, no dejaron el tema del suministro eléctrico ya resuelto. El PP, por su parte, presume de haber desbloqueado la situación, pero olvida mencionar que han tardado dos años en hacerlo.

Y mientras tanto, los ciudadanos seguimos esperando tres años.

Un problema estructural en la política local

Este no es un caso aislado. Lo mismo ocurrió con la carretera del Práctico, donde la única condición impuesta por la Junta de Andalucía para su arreglo era que el Ayuntamiento asumiera su mantenimiento. ¿Y qué pasó? Que el equipo de gobierno anterior se negó a hacerlo, y ahora, cuando finalmente alguien ha tenido la «valentía» de aceptar esa condición, se presentan como los grandes gestores. Otra obra necesaria para la ciudad que se ha utilizado como arma política en vez de priorizar el beneficio ciudadano.

Otro ejemplo es el eterno anuncio del traslado de la depuradora. Se ha prometido tantas veces en prensa que ya nadie se lo cree. Cada vez que un partido gobierna, asegura que es una prioridad, y cuando lo pierde, culpa al nuevo de no haber hecho nada. Y así, una y otra vez.

Los ciudadanos, siempre los perjudicados

La política no puede seguir funcionando como un partido de tenis en el que las necesidades básicas de la ciudadanía son la pelota que va de un lado a otro mientras los jugadores se disputan el punto. No puede ser que las obras importantes queden paralizadas por puro cálculo electoral. No puede ser que cada inauguración o cada aprobación presupuestaria se convierta en una batalla por ver quién se pone la medalla.

El Centro de Salud de La Dehesilla debería haber estado funcionando hace años. Que ahora, en 2025, se siga discutiendo quién tiene el mérito de haber aprobado una partida de 6.000 euros para encender la luz es una muestra del nivel al que ha llegado la política local.

Los ciudadanos ya estamos hartos de promesas incumplidas, de paralizaciones absurdas, de falta de diligencia y de políticos que solo piensan en el titular del día en vez de en las necesidades reales de la gente. Lo que queremos no es que nos vendan quién hizo más o quién lo hizo antes, sino que las cosas simplemente se hagan. Sin excusas, sin demoras y, sobre todo, sin utilizar la salud pública como un arma electoral.

Porque al final, el único perjudicado siempre es el ciudadano.

Por Sandra R. Galafate