La Junta de Andalucía ha finalizado un ambicioso proyecto de restauración de los humedales de Trebujena, con una inversión de casi 2 millones de euros, dentro del plan de recuperación del Bajo Guadalquivir. La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Catalina García, ha visitado la zona para comprobar los avances y ha destacado la relevancia ambiental y socioeconómica de esta actuación.
Un proyecto de impacto ambiental y económico
La intervención ha permitido restaurar 260 hectáreas de marismas en dos fincas de la zona (Gabela Honda y Espinete), mediante el movimiento de 600.000 metros cúbicos de tierra. Gracias a ello, se ha recuperado la estructura original del paisaje, con lagunas, islas y caños interconectados que facilitan la gestión hídrica y favorecen la biodiversidad.
📌 Entre los principales beneficios del proyecto destacan:
✅ Recuperación de especies en peligro, como la cerceta pardilla o la focha moruna.
✅ Fomento del turismo ornitológico, con la creación de senderos y observatorios de aves.
✅ Apoyo a la pesca y actividades tradicionales, al mejorar el ecosistema de especies clave como boquerones y langostinos.
✅ Reducción del riesgo de inundaciones, al actuar como un sistema natural de regulación del agua.
✅ Mitigación del cambio climático, al funcionar como sumidero de carbono y nitrógeno.
Un modelo de sostenibilidad y colaboración
La recuperación de las marismas ha sido posible gracias a la colaboración entre la Junta y los propietarios de los terrenos, permitiendo un equilibrio entre conservación y desarrollo sostenible. Durante su visita, Catalina García destacó que “estos humedales son ahora un santuario para aves amenazadas y un motor económico para la comarca”.
El acto finalizó con la suelta simbólica de un águila ratonera y un cernícalo, especies que se beneficiarán directamente de la restauración del entorno.
