Javier Diez de la Hera devolvió el pellizco al pregón de la Semana Santa. 

En la mañana de hoy ha tenido lugar en el Salón de actos del Colegio el Picacho el Pregón de la Semana Santa de Sanlúcar, a cargo este año de Francisco Javier Diez de la Hera. En este año, después de la pasada edición que se celebró en la Parroquia mayor el acto del pregón regresó a las instalaciones del Picacho, lo que nos conduce a soñar con  el día que Sanlúcar cuente con un lugar idóneo y con amplio aforo que albergue este tipo de eventos.

Más allá del lugar de la celebración, el acto comenzó con la intervención de la Banda de Música Julián Cerdàn, que ejecutó dos Marchas elegidas por el pregonero donde el público asistente pudo disfrutar de Virgen de los estudiantes. Desde la escenografía,  como la elección de las marchas interpretadas, nos traían los reflejos de la cofradía de la parroquia de Santo Domingo de  donde es hermano Diez de la Hera. 

La presentación del pregonero corrió a cargo del también hermano de la cofradía de los Estudiantes Santiago González Pinto, que recalcó la figura del pregonero como un hombre de iglesia de una gran calidad humana dispuesto siempre a ayudar a los más necesitados. 

Desde que Diez de la Hera se alzó en el atril,  el público asistente pudo apreciar su destreza en la utilización del verso más clásico dentro de la ortodoxia cofrade. Lejos de la dinámica innovadora  de pregones anteriores, Francisco Javier Diez de la Hera apostó por un recorrido cronológico de todas las Hermandades y Asociaciones Parroquiales  de la ciudad. 

 Especialmente emotivos fueron los versos dedicados a los hermanos de la Tercera Caída; » Sus niños de la Jara» los que ha visto crecer y  madurar como entidad con la designación recientemente de su erección como Hermandad. 

Entre los momentos más destacados, en los breves interludios en prosa que Diez de la Hera regaló al auditorio, especialmente  emotivos fueron sus recuerdos como costalero del paso de misterio del Cristo de la Humildad y Paciencia  cuando estaba dirigido por el desaparecido capataz Juan Casado. Un tiempo donde el señor paciente caminaba al compás de los hombres del cincho, y el silencio y la austeridad era el sello de la cofradía del lunes Santo. 

Pero sin lugar a dudas, Diez de la Hera levantó al público cuando previamente sonaron los compases de La marcha Rocío. Sus versos agarraron al respetable y lo condujeron a la calle San Jorge cuando la Virgen de la Estrella saluda a la Hermandad del Rocío y hasta la voz le falla al capataz del paso de palio del Cautivo. 

El pregón no podía concluir de otra manera que con los versos dedicados al Cristo de los Milagros y la Virgen de las Penas, bajo la melodía del Adagio de Albinoni interpretado al violín y al piano. Diez de la Hera ha regalado a la ciudad de sus amores un emotivo pregón haciendo de lo sencillo virtud y del sentimiento su emblema. 

Ya solo queda  una semana para que el incienso y los nazarenos tomen las calles de Sanlúcar.