El pregón de Juan Jesús Diánez. Un pregón para los cristos vivos

Y llegó el pregón más esperado de la cuaresma más larga del último siglo. El pregón de Juan Jesús Dianez. El pregón del regreso de las procesiones a las calles de la ciudad tras la epidemia del covid, y por supuesto no defraudó.

En el atril, y tras ser presentado por su amigo de la infancia Jonathan Pérez ,que resaltó sus cualidades humanas y profesionales en el mundo de la comunicación y la enfermería, el público anhelaba lo que el pregonero tenía que decir.

Nada más tomar la palabra Juan Jesús rompió el molde del pregón » Clásico». Por un lado, la escenografía que lucía el escenario del Colegio el Picacho, compuesta por enseres cofrades que iban desde una Virgen para el culto doméstico, a un flexo junto a un altar de cultos. Toda una innovación, que arrancó con una oda a su ciudad que el pregonero realizó en medio del escenario interpelado al público mientras sonaba de fondo la guitarra y flauta del dúo » Calíope.»

Pero la ruptura con los esquemas clásicos no se quedaron aquí. Juan Jesús se basó en una prosa poética, una apuesta arriesgada pero que arrancó aplausos del público en momentos de gran inspiración.

Por otro lado, se salió del esquema tradicional de hablar de las diferentes hermandades y agrupaciones, comenzando por las más antiguas como Vera Cruz o Santo Entierro. Con la colaboración de historiadores como Fernando Cruz Liliane Dahlmann o José María Hermoso, el pregonero condujo al público a la crónica de la primera procesión de la Virgen de la Caridad en 1609 y de las hermandades que participaron en su cortejo.

Pero no solo hubo prosa, Juan Jesús se valió de poemas como del casi desconocido Francisco de Eraso y Arteaga, cuando en 1651 dedicó una oda a San Sebastián cuando la ciudad celebró el final de una epidemia de peste en 1648. También aparecieron entre sus versos Antonio Machado, en una bellísima recreación de su poema » Anoche cuando dormía/soñé bendita ilusión.

Sin duda, este pregón marcá un hito en la historia de la Semana Santa de Sanlúcar, por una parte sus circunstancias históricas en que se ha desarrollado. Por otro, la propia vivencia personal del artífice que vivió la pandemia desde su primera línea como sanitario; y como dejó claro en un momento de su intervención; todas las advocaciones de nuestros cristos y vírgenes caben en la habitación de un hospital.

El acto fue además acompañado musicalmente por la Banda Sinfónica Julián Cerdán.