El antiguo Lago Ligustino resurge con las inundaciones en la AP-4

Sevilla, 20 de marzo de 2025 – Las intensas lluvias que han azotado Andalucía en los últimos días han provocado el cierre de un tramo de la autopista AP-4 entre Sevilla y Cádiz debido a inundaciones. Sin embargo, lo que parece un suceso puntual tiene raíces históricas: la zona afectada coincide con lo que hace más de 3.000 años fue el Lago Ligustino, una vasta extensión de agua que cubría el Bajo Guadalquivir.

Una inundación con historia

El Lago Ligustino, también conocido como Lacus Ligustinus en la época romana, era un enorme estuario que abarcaba gran parte de la actual provincia de Sevilla y parte de Cádiz y Huelva. Durante la Antigüedad, esta laguna conectaba el río Guadalquivir con el Atlántico y permitía la navegación hasta lo que hoy es la ciudad de Sevilla. Con el paso de los siglos, el lago se fue colmatando de sedimentos hasta convertirse en las actuales marismas del Guadalquivir.

Sin embargo, el terreno sigue manteniendo su naturaleza inundable. No es casualidad que las lluvias recientes hayan anegado la autopista AP-4 a la altura de Las Cabezas de San Juan y su entorno. Esta zona, que en su momento fue una parte del Lago Ligustino, tiende a recuperar su configuración original cuando se dan condiciones meteorológicas extremas.

Efectos de las lluvias en la AP-4

Las precipitaciones de los últimos días han superado los 100 litros por metro cuadrado en algunas zonas, provocando el desbordamiento de arroyos y la acumulación de agua en terrenos bajos. La Dirección General de Tráfico (DGT) informó que la AP-4 tuvo que ser cortada en ambos sentidos debido a que el agua alcanzó niveles que hacían imposible la circulación.

Además, la línea férrea Sevilla-Cádiz también se ha visto afectada por la acumulación de agua en algunos tramos, lo que ha obligado a desviar trenes y cancelar varias conexiones. La Guardia Civil y los equipos de emergencia han trabajado para desalojar vehículos atrapados y minimizar los riesgos para los conductores.

El agua vuelve a reclamar su espacio

Expertos en geografía y cambio climático advierten que fenómenos como este podrían repetirse con mayor frecuencia debido al incremento de las lluvias torrenciales asociado al calentamiento global. «Las zonas que históricamente fueron humedales o lagos antiguos tienen una tendencia natural a inundarse cuando se dan episodios de lluvias intensas», explica el geógrafo Javier Morillo, de la Universidad de Sevilla. «El caso del Lago Ligustino es un ejemplo claro de cómo el pasado geológico de una región puede influir en su comportamiento actual».

Las autoridades trabajan en la retirada del agua y la reparación de los daños en la infraestructura vial, pero este episodio deja abierta la pregunta: ¿se están construyendo infraestructuras en zonas que, tarde o temprano, volverán a inundarse? Con el aumento de eventos climáticos extremos, conocer la historia del territorio podría ser clave para evitar problemas en el futuro.

Conclusión

La historia y la naturaleza se han aliado para recordarnos que el agua sigue su curso y que, aunque el Lago Ligustino desapareció hace siglos, su huella sigue presente en el paisaje andaluz. Las inundaciones en la AP-4 son una prueba de ello y ponen sobre la mesa la necesidad de replantear la planificación urbana y de infraestructuras en zonas propensas a la acumulación de agua.