La falsificación de billetes en España sigue al alza, con un repunte del 18% en 2024. Comerciantes alertan del riesgo económico y apuestan por tecnología antifraude.
El uso de billetes falsos se ha disparado en los últimos años y 2024 no ha sido la excepción. Según datos del Banco Central Europeo, durante el pasado año se detectaron cerca de 554.000 billetes falsificados en euros, lo que representa un incremento del 18% respecto a 2023 y casi un 60% más que en 2021.
Las cifras generan alarma entre los comerciantes, que se ven cada vez más expuestos a este tipo de fraude. Las denominaciones más afectadas continúan siendo las de 20 y 50 euros, que concentran más del 75% del total de billetes falsificados. “Son valores suficientemente altos para resultar atractivos a los falsificadores, pero lo bastante bajos para no levantar sospechas”, explican desde el sector.
“Los comerciantes no siempre tienen tiempo de revisar cada billete. Sin herramientas adecuadas, el riesgo es alto.”
— Fernando Pérez, director general de La Casa del TPV
Fernando Pérez, director general de La Casa del TPV, señala que muchos negocios no disponen del tiempo ni de los medios para verificar manualmente cada billete recibido, especialmente en horas punta. “Esto los deja en una posición de vulnerabilidad si no cuentan con herramientas adecuadas, como detectores de billetes falsos”, advierte.
Tecnología como escudo contra el fraude
Ante esta situación, cada vez más establecimientos están incorporando dispositivos de detección en sus puntos de venta. Estos equipos, que funcionan mediante tecnología ultravioleta y magnética, permiten identificar falsificaciones en cuestión de segundos sin ralentizar la operativa diaria.
Pérez también apunta a un crecimiento significativo en la adopción de cajones inteligentes que incorporan sistemas de detección de billetes falsos. “Solo en el último semestre, hemos registrado un aumento del 40% en su facturación”, destaca el directivo.
Este repunte se relaciona también con la entrada en vigor del sistema Verifactu y la nueva Ley Antifraude, que han impulsado nuevamente el uso del efectivo en ciertas operaciones. Una paradoja que podría contribuir aún más a la proliferación de billetes falsificados si no se aplican medidas eficaces.
Desde el sector, la recomendación es clara: reforzar la prevención con tecnología fiable. Solo así se podrá proteger tanto a los comercios como a los consumidores y frenar el avance de esta práctica delictiva.
