Entre el temor y la Gloria. El Martes Santo en Sanlúcar.

Ayer no dejamos de mirar al cielo. Si hace unos meses la preocupante sequia nos llevaba a buscar cualquier atisbo de lluvia, ayer la amenaza de una imprevisible borrasca obligó a los cofrades del Consuelo y el Prendimiento a consultar cada instante los partes meteorológicos. El Martes Santo amaneció inestable, sobre media mañana, como estaba previsto, una tromba de agua azotó la ciudad conduciendo a los hermanos a pensar que no saldrían a la calle. Aun así, después de la tempestad viene la calma, y sobre las 15:00 horas el cielo quedó despejado de nubes pronosticando una brillante jornada.

Sin embargo, como es típico en la primavera, la in estabilidad no había desaparecido. Sobre las 17:30, la popular Hermandad del Prendimiento puso su cruz de guía en su barrio del Palmar. Ante los ojos del público, apareció una cofradía que va ganando en prestancia con cada vez un mayor número de hermanos. Nazarenos de azul y blanco, en un perfecto orden, un misterio de una gran calidad presidido por la bellísima imagen de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y detrás del paso la sanluqueña agrupación musical de la Sagrada Resurrección. No se podía pedir más, la gente del Palmar salió a la calle, con señorío y con su esencia de cofradía de Barrio. Con esta carta de presentación, el señor del Prendimiento tomó la revirá de la carrera oficial bajo los sones de Nazareno y gitano, que hizo arrancar los aplausos del público.

Aun así, el cielo amenazaba lluvia. Detrás de la cofradía del Prendimiento llegó la Hermandad del Consuelo, consolidada desde hace años como una de las más importantes de la ciudad. No solo por la imagen de su titular, obra maestra de la imaginería andaluza, si no porque cada año presenta en su estación de penitencia un acompañamiento cada vez más amplio. Esto nos lleva a afirmar, que, si bien el andar de los pasos es una parte importante en una estación de penitencia, son el cortejo de nazarenos quienes presentan el baremo real sobre la devoción a los titulares.

En su entrada por la carrera oficial del Barrio Alto, el paso de Jesús del Consuelo, entró con un chicotá´ elegante, sin artificios, bajo la dirección del joven capataz Gonzalo Vargas. El público pudo disfrutar de un excelente paso de misterio con su canastilla dorada completamente, que vaticina que estamos ante uno de las mejores andas de la ciudad. Detrás, sobria y majestuosa, el paso de María Santísima del Mayor Dolor, con un exorno floral clásico y que muy en la línea seguidas por las últimas Juntas de Gobierno de mantener un estilo de hermandad seria.

Y como el sello de una cofradía cuesta años de trabajo, y una sola Semana Santa en perderlo. Entró el palio del Carmen, ¡Y como entró¡ Con Amargura de Font de Anta. En la actualidad, en los repertorios de las Bandas de Música se les solicitan cada vez piezas más populares con solos instrumentales que arranquen el aplauso fácil del público. Nada nuevo bajo el sol. Por esto, cuando María Santísima del Mayor Dolor, acompañada de manera excelente por la Banda de Música Pedro Álvarez Hidalgo de Puerto Real, enfiló la Plaza de la Paz, la gente comenzó a pedir silencio. Sonaba el himno oficioso de la Semana Santa, y lo bueno le gusta a todo el mundo. Mientras el Palio del Consuelo transcurría por el corazón del Barrio Alto, una leve llovizna hizo su aparición. Esta temida invitada, obligó a las dos cofradías a acelerar su recogida, de todas formas, era indiferente. Sanlúcar tuvo su Martes Santo.