La Banda de Música Julián Cerdán renueva su compromiso con la Hermandad de la Carretería en la Semana Santa de Sevilla

La Banda de Música Julián Cerdán, de Sanlúcar de Barrameda, ha sido renovada para acompañar al palio de la Carretería hasta el año 2027. La Junta de Gobierno, presidida por Miguel Ángel Moreno, ha acordado la continuidad de esta formación musical para interpretar sus melodías durante los próximos cuatro años tras la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad.

Este acuerdo refuerza aún más la relación contractual entre ambas entidades. En 2019, la hermandad de la Carretería contrató por primera vez a la banda sanluqueña, que ya contaba con un contrato en Sevilla para acompañar al palio de la Virgen de Gracia y Amparo de los Javieres, a la que ha acompañado durante más de dos décadas. Previamente, la Banda de Música María Santísima de la Victoria, de Las Cigarreras, era la encargada de acompañar al palio de la calle Varflora cada Viernes Santo.

Cabe destacar que, a pesar de firmar en 2019, la banda no pudo estrenarse tras el palio hasta el año 2022. El primer año fue debido a la lluvia y los dos siguientes a la suspensión de las procesiones en la calle debido a la pandemia del coronavirus.

El repertorio de La Carretería se destaca por la calidad de las marchas interpretadas en el ámbito más fúnebre. Durante el pasado Viernes Santo, la formación sanluqueña interpretó 33 marchas procesionales, con una duración promedio de 5,2 minutos cada una, lo que en total sumó tres horas de música. El autor más interpretado fue Manuel López Farfán, cuya marcha dedicada a esta imagen, Nuestra Señora del Mayor Dolor, fue interpretada en cinco ocasiones. Las demás marchas dedicadas, como La Espada Dolorosa, La Carretería o Subida al Calvario, se interpretaron una vez.

Tras Farfán, la lista continúa con autores fundamentales para comprender la evolución de la música procesional, como Gámez Laserna, Font de Anta y Emilio Cebrián, con dos marchas cada uno. Precisamente, de este último autor son parte de las composiciones dedicadas a imágenes que no son sevillanas, como el Cristo de la Sangre (al crucificado toledano de Torrijos) y Nuestro Padre Jesús (al Abuelo de Jaén). Esta lista también incluye composiciones como Desamparo y Cristo de la Expiración, del jerezano Beigbeder, y Cristo de Vera-Cruz, de Manuel Borrego.