Autor: José Antonio Córdoba Fernández
En vísperas de Todos los Santos y de los Difuntos, he podido ver el ajetreo que se forma en la puerta del cementerio local, me imagino, que, como en el resto del país.
Este año, 2021, un año postpandemia, muchas serán las familias que de una forma u otra, rendirán culto o recuerdo a los que ya no están.
La Muerte se ha convertido a fecha de hoy, en la desidia del ser humano. Hasta esta pandemia, donde vivíamos de espaldas a ella, ¡vamos!, y lo seguiremos haciendo, porque tristemente no hemos sido capaces de aprender de lo sucedido, por mucho que el personal se rasgue las vestiduras afirmando que, sí, solo basta salir a la calle y observar.
Pero un servidor que ya escribe bastante sobre algo tan hermoso como es la muerte, hoy quiere en estas líneas y en vísperas de Los Difuntos, recordar a los que aún viven y respiran. Pues nos hemos limitado a llorar a los que se han ido, mientras se pasa absolutamente de los que aún están presentes.
El otro día acudía al hospital para una cura, y me llamó la atención, o mejor dicho, simplemente ratifiqué algo que vengo viendo en los últimos años. Una señora, paraba a un médico para contarle de su padecimiento, a los pocos minutos de la conversación, en la cual no quise ser escuchante, pude verla llorar, aferrándose al brazo del doctor. Pero lo curioso de todo, es que aquella señora, estaba más necesitada de un abrazo, que del posible consejo médico. ¡Un abrazo!, estamos faltos del contacto humano.
La Pandemia, nos ha robado lo poco de aquello que venimos perdiendo en pos de una App, ¡la humanidad! Hoy ver en una sala de espera a alguien sin un móvil en la mano, llama la atención, más, que la cartelería en sus paredes.
Estamos, nos estamos privando de la naturalidad del ser humano. Hoy donde las relaciones se hacen por las redes, donde es más fácil, no salir a la calle, que salir. Donde las puestas de sol, son la foto excusa, para decir a los demás por las redes que aún somos humanos.
Pero en estos días de celebración de los que se marcharon a otros mundos; de flores; de limpiar lápidas, y conciencia (esto último es relativo) Hoy, os invito a dejar el móvil, y abrazar. Os invito a dejar el móvil, y escuchar a quien tienes al lado, pero no a través de un audio.
No nos olvidemos de ser humanos. ¿De verdad crees que una App, te da el calor y la pasión de un beso?
