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Es de sobra conocida la labor caritativa que realizaron muchas de nuestras hermandades más antiguas atendiendo o sosteniendo hospitales y casas de caridad entre los siglos XVII y XVIII. Sin embargo, se ha recalcado poco otras funciones más alejadas del carácter religioso. En este breve trabajo se analizará el origen y desaparición del Corral de comedias que perteneció a la hermandad de la Vera-Cruz y que podemos afirmar fue el primer teatro con el que contó la ciudad.

Primero debemos entender que el teatro y más concretamente la representación de comedias, era una de las pocas actividades de ocio con las que contaba la población a finales del S.XVI. En un principio, las representaciones teatrales tenían un carácter sacro relacionado con la escenificación del misterio de la eucaristía en los llamados autos sacramentales.

La actividad teatral de mediados del S. XVI en Sanlúcar, por lo que sabemos hasta ahora, se limitaba al ámbito privado de la corte ducal. En estas representaciones solían participar los niños del colegio de la Trinidad organizaban comedias para entretener a los duques. Aunque cómo escribió Climent Buzón, en las fiestas del Corpus de 1591 el cabildo contrató a una compañía de cómicos para la presentación de un auto de fe que debía de celebrarse en la plaza mayor de la villa junto a la Parroquia.

El solar donde se estableció el Corral de Comedias fue adquirido por la hermandad a comienzo de 1600. El corral contaba además con un privilegio ducal de ser el único lugar de la ciudad donde se podían representar comedias y donde el VII duque D. Alonso contaba con un palco. Llama la atención, como este primer corral fue proyectado por el arquitecto del duque D. Alonso, Juan de Castilla en 1604, de esta manera la relación entre la casa ducal y el teatro perteneciente a la hermandad continuaría en tiempos del VIII D. Juan Manuel como afirmaría décadas más tarde Francisco Eraso de Arteaga(1620-1669) en su obra El Desengaño discreto y retiro entretenido :

Para cuyo mayor entretenimiento y autoridad de sus vecinos labraron sus dueños un anfiteatro o coliseo de comedias, que después perfeccionó con todos primores el Excmo. señor don Manuel, año de 1630 y en que dejó una considerable memoria a la cofradía de la Vera Cruz. En consecuencia, podemos intuir que existieron “dos” corrales, un primer edificio construido a principio del S. XVII y que posteriormente fue reformado en 1630 por el VIII Duque. Hoy sabemos con exactitud donde se encontraría ubicado el solar del Corral gracias a dos trabajos sobre planimetrías de Sanlúcar. En un interesante artículo de la profesora Rodríguez Duarte se publicó un plano de la ciudad realizado en 1699, donde se nos sitúa el Corral justo enfrente del castillo en la que tradicionalmente se llama calle de las comedias. Pero quizás lo más relevante es la representación de la forma rectangular de la planta y en su interior mediante puntos un espacio porticado. Años después, Pérez Gómez publicó un trabajo sobre la planimetría del palacio de Medina Sidonia en 1760, que nos sitúa el corral a espaldas del palacio limitando con la casa de Juan Beloni y que ya en estas fechas pertenecía a la casa ducal.

Pero sin duda, la mejor descripción del edificio la encontramos en Barbadillo Delgado, que a partir de los datos dispersos en las actas capitulares nos dice que en 1630 (como escribió Eraso de Arteaga) se construyó un nuevo coliseo cercano al cabildo, con un aposento comunicado con el que tenía el duque. Podemos entender que a lo que se refería el propio Barbadillo y Eraso de Arteaga, es al mismo edificio que poseía la hermandad y que fue remodelado en esa fecha. El edificio contaba con tres puertas, una para los hombres, otra para las mujeres y una independiente para los miembros del cabildo y el Duque. La entrada a las funciones la cobraba el ayuntamiento como recurso de propios, por lo que debemos entender que la hermandad actuaba como arrendador del edificio al cabildo. Como prueba de esto, en las actas capitulares de 1658 se documenta un acuerdo del cabildo para que la entrada a las comedias se ajustara por los caballeros diputados de propios. Posteriormente en las mismas actas se especifica que el cabildo debía pagar 24 reales por la letra de cada comedia que se representase y en el mismo documento se manda pagar a un tal Matías la letra que dio de una comedia. Gracias al manuscrito de El desengaño discreto y retiro entretenido de Francisco de Eraso y Artega, conocemos el texto de un sainete representado a principios de 1650 en el coliseo sanluqueño titulado Salió el galán y cesó la música.

La actividad del Corral de comedias comenzó a decaer en 1669 cuando el arzobispo de Sevilla Jaime Palafox y Cardona prohibió la representación de las comedias y la expulsión de todas las compañías por el desorden moral que se producía durante las representaciones. Como documenta Climent Buzón, uno de los autores que se encontraba en la ciudad debió indemnizar a la hermandad de la Vera Cruz con 720 reales por cada día de representación que tenia programada.

Según Barbadillo Delgado, el Corral cerró como consecuencia de esta prohibición, siendo abandonado hasta que fue utilizado como caballerizas para las tropas en 1703. El dato que desconocemos hasta ahora es cuando se produjo por parte de la hermandad la venta del inmueble, solo conocemos por el trabajo de Pérez Gómez que ya en 1760 el inmueble pertenecía a la casa ducal.

A modo de conclusión, podemos decir que la existencia del Corral de Comedia necesitaría de un estudio propio tanto desde el punto de vista arquitectónico como de su actividad social. Sabemos que el catálogo del Archivo de Medina Sidonia aparecen numeroso datos que nos dan una idea de cómo fue evolucionando el edificio. Otro aspecto interesante, sería conocer la gestión del mismo por parte de la Hermandad de la Vera Cruz que nos ayudarían a entender la función cultural de esta hermandad en la Sanlúcar del barroco.

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